Redación
Tras el revés sufrido por el oficialismo en las recientes elecciones intermedias, el mandatario estadounidense, Donald Trump, sugirió que moderará sus descalificaciones hacia el bando demócrata si eso facilita la construcción de consensos con el Poder Legislativo.
De acuerdo con información de EFE, la postura del jefe de Estado se dio a conocer mediante un adelanto de una entrevista concedida a la cadena CBS News, previa a su transmisión completa en el espacio 60 Minutes.
Reconoce apodos contra rivales durante la contienda
En el intercambio periodístico conducido por Ross Douthat, el gobernante aceptó haber recurrido a burlas personales hacia miembros del partido rival a lo largo de la campaña electoral.
Entre los blancos de sus ataques figuró el recién electo legislador por Texas, James Talarico, a quien calificó despectivamente, además de haber empleado términos denigrantes de forma generalizada contra los simpatizantes del bloque opositor.
Al ser cuestionado sobre si estaría dispuesto a pausar dichas agresiones verbales por un lapso de seis meses para alcanzar acuerdos políticos, Trump sostuvo que podría hacerlo sin complicaciones.
Pierde el oficialismo el control en las dos cámaras
El viraje discursivo llega precedido por una contundente victoria de la bancada opositora en los comicios de mitad de mandato, celebrados el pasado martes.
Los votantes castigaron la administración en turno en una jornada leída ampliamente como una evaluación a la gestión presidencial, lo que arrebató a los conservadores el liderazgo de ambas cámaras del Capitolio y entregó a la oposición triunfos inéditos en territorios tradicionalmente republicanos como Kansas, Iowa y Texas.
Pese a mostrarse abierto a detener la confrontación verbal, el mandatario ratificó que empleará su facultad de veto para frenar cualquier proyecto promovido por los nuevos legisladores.
En paralelo, oficializó la designación de su asesor cercano Stephen Miller, figura central detrás de las polémicas estrategias migratorias de deportaciones masivas, como su nuevo jefe de gabinete, enviando una señal de firmeza ideológica dentro del Ejecutivo.

