Opinión
Del Plato a La Boca…
La declaratoria del Parque Los Alcanfores como Área Natural Protegida, firmada por el gobernador Mauricio Kuri González, representa una decisión importante para Querétaro. Reconocer el valor ambiental de este espacio significa proteger uno de los pulmones verdes de la ciudad y los servicios que brinda, como la captura de carbono, la infiltración de agua y la regulación de la temperatura.
Sin embargo, existe una realidad que no puede pasar desapercibida: mientras se habla de preservar Los Alcanfores, el Parque Alcanfores Norte muestra un evidente deterioro.

Bancas rotas, caminos agrietados, maleza, basura acumulada, grafitis, falta de iluminación y estructuras abandonadas forman parte del paisaje. Incluso las tradicionales figuras inspiradas en los personajes de Cri Cri, que durante años fueron parte de la memoria de muchas familias queretanas, hoy se encuentran dañadas y vandalizadas.
La situación no es solamente un problema de imagen. Un parque descuidado pierde su función como espacio de convivencia y recreación, genera una percepción de inseguridad y termina alejando precisamente a las familias que deberían disfrutarlo.

También es necesario atender la presencia de personas en situación de calle desde una perspectiva social y humana, pero sin dejar de garantizar que el espacio público sea seguro, limpio y accesible para todos.

Los Alcanfores tiene historia, identidad y un enorme potencial para recuperar su papel como punto de encuentro de la comunidad. Por eso, la declaratoria debe ser el inicio de una verdadera estrategia de recuperación: rehabilitación, limpieza, iluminación, vigilancia y mantenimiento permanente.
Proteger un área natural no consiste únicamente en firmar un decreto. También significa conservarla en buenas condiciones, devolverle vida y garantizar que las próximas generaciones puedan disfrutarla.

La declaratoria de Los Alcanfores es un primer paso. Ahora viene el reto verdaderamente importante: demostrar que proteger también significa cuidar.

