Redacción
Una de las citas culturales más profundas y ambiciosas de la temporada la ofreció la exposición Picasso: Memoria y deseo.
Desde su apertura en noviembre, las salas temporales del Museo Picasso Málaga (MPM) han sido testigos de una afluencia incesante de público, consolidando un proyecto que va mucho más allá de una simple muestra pictórica para convertirse en un viaje a la psique del genio.
En una reciente entrevista con el comisario del proyecto, el catedrático Eugenio Carmona, se desvelaron matices que ayudan a entender la magnitud de esta propuesta. Carmona destacó especialmente la importancia de las obras de Picasso en su adolescencia, un periodo donde la participación de su padre, José Ruiz Blasco, fue fundamental en su formación técnica y conceptual.
Estas piezas tempranas ofrecen una perspectiva única sobre cómo se fraguó el talento que más tarde transformaría el arte del siglo 20. Asimismo, el comisario detalló la cuidada participación del barítono malagueño Carlos Álvarez.
Su voz guía al visitante a través de un pasillo inmersivo donde se narran fragmentos de La obra maestra desconocida de Balzac, mientras se contemplan las célebres “constelaciones” y dibujos de los cuadernos 30 y 31 de Picasso; lo que permite al visitante tener una experiencia especial y sentirse arropado entre el texto y el audio. Una muy buena experiencia.

