Redacción
Hubo un tiempo —no muy lejano— en que ver a la estrella del momento con una lata de refresco o una bolsa de frituras en la mano era el estándar de oro de la cultura pop y del marketing de alto nivel, para bien o para mal los tiempos cambian, la regulación aprieta y hoy, hasta el mismísimo Sol de México ha quedado atrapado en un dilema sanitario y legal.
La nueva campaña publicitaria de Coca-Cola, diseñada para conmemorar su primer siglo de presencia en el país y encabezada por Luis Miguel, se encuentra bajo la mira de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS).
Contrario a lo que la narrativa de redes sociales suelen sobredimensionar, la postura de la autoridad sanitaria responde a un proceso formal derivado de una denuncia presentada por la organización El Poder del Consumidor.
La ONG solicitó formalmente a la COFEPRIS investigar y ordenar la suspensión e intervención inmediata del comercial, esto con el argumento que la campaña infringe el Artículo 24 Bis del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad (reformado en 2022). Dicha normativa prohíbe expresamente el uso de celebridades, personajes infantiles o figuras públicas para promocionar alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasadas que contengan sellos de advertencia por exceso de azúcares, calorías o sodio.
Para respaldar la exigencia de retiro, la organización cita datos del estudio realizado por el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) y la Universidad de Tufts, el cual revela que en México se registran anualmente más de 230 mil nuevos casos de diabetes y enfermedades cardiovasculares vinculados al consumo excesivo de bebidas azucaradas, además de una cifra preocupante de fallecimientos atribuidos a esta causa. Con estos datos sobre la mesa, la COFEPRIS se encuentra evaluando el material para dictaminar si procede la sanción y la prohibición definitiva del spot.
Para quienes seguimos la trayectoria de los grandes íconos del espectáculo, este movimiento legal marca un punto de quiebre histórico, y recordamos que durante décadas, los contratos entre las celebridades más influyentes del planeta y las gigantes del consumo masivo no solo eran comunes, sino que definieron la estética de la televisión.
El propio Luis Miguel ya había sido la cara de Coca-Cola en 1991 con la inolvidable campaña “Vive la sensación”, y años atrás inmortalizó los comerciales de Sabritas, donde aparecía al piano cantando versos adaptados para la marca que contaba toda una historia y en ella aparecía la tierna Edwarda Gurrola quien luego fuera la antagonista de la telenovela El Abuelo y Yo.
Esta nueva controversia es un reflejo de cómo ha cambiado el negocio del entretenimiento y la publicidad, donde a lo largo de la historia, las mayores estrellas internacionales y nacionales firmaron acuerdos millonarios con marcas que hoy enfrentan estrictos etiquetados:
Michael Jackson y Pepsi: en la década de los 80, “El Rey del Pop” firmó uno de los contratos publicitarios más caros de la historia con la refresquera convirtiendo sus comerciales en verdaderos videos musicales que paralizaban la televisión internacional.
Britney Spears, Beyoncé y Enrique Iglesias: a principios de los años 2000, las tres figuras protagonizaron un épico comercial ambientado como un coliseo romano para Pepsi, consolidando la alianza entre el pop global y las bebidas carbonatadas.
Shakira: La estrella colombiana ha prestado su imagen en distintas etapas de su carrera para firmas de refrescos de cola y papas fritas a nivel latinoamericano e internacional.
RBD: en el punto más alto del fenómeno televisivo y musical en México, la agrupación colaboró activamente con marcas de galletas, refrescos y botanas de alto contenido calórico, dirigidas principalmente a un público juvenil e infantil.
Lo que en los años 80 y 90 era sinónimo de estatus, glamour y un cheque de varios millones de dólares, hoy pasa por el filtro de la salud pública, por lo que ahora mientras la COFEPRIS analiza los expedientes de la denuncia, la industria del entretenimiento y las agencias de representación en México observan atentamente el caso de Micky, ya que este podría sentar un precedente definitivo sobre cómo las estrellas gestionan sus alianzas comerciales en el mercado mexicano de aquí en adelante.

