Redacción
En un lapso de horas, al menos siete entidades del país registraron amenazas de tiroteo en planteles educativos, encendiendo protocolos de seguridad y evidenciando un fenómeno que especialistas identifican como efecto réplica: la reproducción de mensajes violentos tras hechos de alto impacto mediático.
En San Luis Potosí, las advertencias circularon en redes sociales dirigidas a dos planteles de educación media superior en la capital: los CBTIS 121 y 131, lo que derivó en alertas internas, vigilancia preventiva y comunicación con autoridades, sin que se reportaran incidentes armados.
De manera paralela, en Puebla se detectó una amenaza similar contra el CBTIS 16, donde la difusión de mensajes en plataformas digitales provocó inquietud entre la comunidad estudiantil y la activación de medidas de resguardo. En Oaxaca ocurrió en planteles de Cobao y Cbtis, ubicados en la capital oaxaqueña y municipios conurbados.
El mismo patrón se replicó en Michoacán, particularmente en el municipio de Tarímbaro, donde autoridades educativas atendieron advertencias difundidas en línea que apuntaban a posibles agresiones en escuelas de nivel básico y medio superior.
Aunque tampoco se concretaron ataques, el caso derivó en suspensión de actividades presenciales en algunos planteles como medida preventiva. Y en Hidalgo, el hallazgo de mensajes con advertencias de ataques armados en sanitarios escolares activó protocolos de emergencia en Huejutla y San Salvador.
En Tlaxcala, la mañana de este jueves se registró una intensa movilización en un plantel educativo, luego de que se detectara una amenaza de tiroteo en el municipio de Calpulalpan.
El hecho ocurrió en el CBTIS 154, ubicado en la colonia Francisco Sarabia, donde se activaron medidas preventivas y vigilancia en la zona.
En el Estado de México también se reportaron amenazas similares en planteles educativos, sumándose a la serie de alertas registradas en distintos puntos del país y reforzando la preocupación por la propagación de este tipo de mensajes.
La simultaneidad de estos reportes no es un hecho aislado. Ocurre en un contexto reciente marcado por episodios de violencia que han tenido amplia difusión nacional.
Entre ellos, el asesinato de dos maestras en Lázaro Cárdenas, Michoacán, a manos de un estudiante de 15 años que utilizó un arma de alto calibre, así como el ataque armado en la zona arqueológica de Teotihuacán, donde un agresor disparó contra visitantes, dejando personas muertas y heridas.
Ambos casos comparten un elemento clave: la construcción previa o simbólica del acto violento y su exposición pública, lo que ha sido documentado en estudios sobre violencia como un detonante de fenómenos de imitación o copycat.
En México, este efecto no necesariamente se traduce en una cadena de ataques consumados, pero sí en la proliferación de amenazas en redes sociales que encuentran un canal de rápida propagación.

