Redacción
El delegado federal de la Secretaría de Educación en Querétaro, Mauricio Ruiz Olaes, reconoció que han enfrentado resistencia de algunos padres de familia durante la puesta en marcha de la campaña “Mi identidad, mi escuela, mi derecho”, el cual impulsa desde finales del año pasado para evitar la discriminación o bullying hacia jóvenes de la comunidad LGBT+.
Aclaró que si bien ha reducido un poco el bullying físico hacia jóvenes de la comunidad LGBT+, aún persisten formas de aislamiento que afectan su desarrollo académico. “Queremos impulsar que la orientación sexual no determine la calidad profesional de una persona”.
Recordó que la dependencia a su cargo mantiene la implementación de dos campañas dirigidas a estudiantes de secundaria y preparatoria, enfocadas en promover la inclusión y el respeto a la diversidad.
Reconoció que la campaña ha enfrentado resistencia de algunos padres de familia, quienes han enviado más de 200 correos con críticas. También mencionó casos de discriminación en escuelas privadas, donde estudiantes con menores recursos económicos han abandonado sus estudios por no sentirse en igualdad de condiciones con sus compañeros.
Llamó a los padres de familia, directores y rectores de instituciones educativas a fomentar la tolerancia y la inclusión, subrayando que “todos somos exactamente iguales” y que la educación debe garantizar el derecho de cada joven a desarrollarse sin discriminación.
Afirmó que se han identificado seis casos recientes de discriminación en planteles educativos vinculados a identidad de género, orientación sexual y dinámicas escolares que afectan a estudiantes y personal docente.
“El objetivo de la campaña es que las escuelas cuenten con mecanismos para atender situaciones de discriminación cuando ocurran. Indicó que, aunque existen protocolos y materiales oficiales disponibles para docentes, se han registrado incidentes que requieren intervención institucional”.

