Redacción
*Información El Congresista del Bajio
Querétaro ha logrado posicionarse entre las cinco ciudades más “fresas” de México, reflejando cambios en el estilo de vida urbano y aspiracional. El reconocimiento surge por su crecimiento en espacios de bienestar, cafeterías minimalistas y un desarrollo residencial que atrae a quienes valoran la calidad de vida.
Este fenómeno evidencia una tendencia en expansión. Las áreas modernas de la ciudad están llenas de cafeterías de especialidad, coworkings y colonias con servicios premium. La influencia de migrantes de la Ciudad de México y otros centros urbanos impulsa un mercado que combina orden, crecimiento y bienestar.
Históricamente, San Pedro Garza García en Nuevo León lideraba con su estilo de vida exclusivo. Ahora, Querétaro ocupa un lugar destacado, demostrando cómo las ciudades medianas también pueden convertirse en centros de aspiración social y moda urbana.
El estilo “fresa” involucra un cuidado importante en la estética cotidiana: outfits cuidadosamente pensados, brunchs prolongados y espacios con diseño minimalista. Estas tendencias reflejan un deseo de diferenciación y progreso social en el contexto urbano.
Además, la ciudad ha visto una transformación en su infraestructura urbana. Nuevas colonias, espacios verdes y áreas para actividades recreativas fortalecen su imagen moderna y democrática. La presencia de cafés especializados y boutiques exclusivas se vuelve un símbolo de identidad.
Aunque la tendencia ha sido impulsada por jóvenes profesionales y familias en busca de tranquilidad y servicios de calidad, también refleja una visualización futura de crecimiento económico en la zona. La apuesta por el bienestar y la calidad de vida posiciona a Querétaro como un referente de estilo en el país.
Este cambio en su perfil social también genera impactos económicos, atrayendo inversiones en gastronomía y comercio local. La ciudad combina tradición histórica con modernidad, creando un ambiente que atrae a diferentes generaciones y perfiles sociales.
El crecimiento de Querétaro como una metrópoli “fresa” muestra cómo las ciudades mexicanas están evolucionando hacia modelos urbanos más selectivos y con enfoque en experiencias y calidad de vida, en línea con tendencias globales de urbanismo y consumo.

