Redacción
En México, el uso de fuegos artificiales forma parte del calendario festivo desde la época colonial. La pólvora llegó al territorio procedente de las tradiciones chinas difundidas por Europa y adoptadas en la Nueva España.
Investigaciones culturales señalan que el ruido y la luz fueron incorporados a las celebraciones religiosas para llamar la atención y marcar momentos ceremoniales.
Esa integración consolidó la pirotecnia como parte central de las fiestas patronales. Los cohetes también funcionan como un lenguaje ritual que expresa devoción y refuerza identidad en un espectáculo que combina prácticas indígenas relacionadas con el fuego y elementos católicos heredados del periodo colonial.
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