Redacción
Foto| Captura de pantalla Twitter
En México, cada hora desaparece una persona y al Estado, parece no importarle ni los vivos ni los muertos, advirtió la autora del libro “Las Rastreadoras”, Tania del Río.
La locutora, periodista y sexóloga alertó que algunas acciones gubernamentales en la materia, son equivocadas, como el censo de personas desaparecidas ordenado desde la Presidencia de la República, cuyo propósito es bajar las cifras.
“No andar haciendo censos, 10 años, 15 años desaparecido: señora, fíjese que su hijo está vivo. ¿A poco?, se quiere infartar la señora? Sí, aquí dice que se vacunó. ¿Pero dónde? No, pues ya no le saben decir, eso es lo que está pasando con el censo”, criticó.
“Hay una violación todavía inhumana, a los derechos humanos de esas familias, por querer bajar y reducir las cifras de las personas desaparecidas. Sí lo menciono en el libro, parece que al Estado no le importan ni los vivos ni los muertos”, externó.
Falta de apoyo a buscadoras
Durante una presentación en la Cámara de Diputados, Del Río indicó que el texto escrito en memoria del periodista Javier Valdez, asesinado en 2017 en Culiacán, Sinaloa, muestra los testimonios de “rastreadoras” de familiares desaparecidos.
Señaló que las buscadoras son “mujeres bien perras” y desobedientes que han tenido que enfrentar a fiscales, policías, militares, la sociedad, periodistas y al crimen organizado.
Ello, porque la autoridad no ha hecho su trabajo en la materia, no garantiza seguridad, no procura justicia y les cierra las puertas cuando ellas se han ocupado de localizar con sus propias manos a sus seres queridos.
Cifras sobre desaparecidos
Refrendó que las cifras oficiales reportan aproximadamente 110 mil personas desaparecidas en el país. No obstante, los colectivos han calculado que por cada caso reconocido oficialmente, hay dos casos más sin denunciar.
Añadió que los más de 52 mil cuerpos localizados pero no identificados, podrían quedarse en ese estatus, sin que las herramientas para determinar sus identidades no funcionen, aunado a que representan la tragedia de más de 52 mil familias que siguen buscando a sus desaparecidos.
Indicó que la problemática de las desapariciones en el país, se agrava con el alto índice de impunidad, porque no sucede “nada”, no hay castigo ni consecuencias si una persona desaparece, más que para las familias que son víctimas y revictimizadas.
Al retomar el testimonio de la señora Adela Alvarado, madre de la joven Mónica Alejandrina, desaparecida en 2004 y que a 19 años aún no ha sido localizada, la autora recalcó que las leyes en materia de desaparición aprobadas en el Congreso, de nada servirán, incluso si entran en vigor, si no se implementan, si su aplicación no es efectiva, si la ciudadanía no las conoce.
Tampoco, sin presupuesto para echarlas andar, sin que la Federación se coordine de manera adecuada con estados y municipios, si los tres órdenes de gobierno no comparten información y sin una preparación debida del personal ministerial.
Sentenció que quienes pagan por todas esas anomalías, con su sufrimiento, enfermedad, desgaste y hasta con su propia vida, son las familias abandonadas por la autoridad.
Advirtió que en México no se ha reconocido la existencia de una “guerra” donde, la policía militarizada en las calles no ha contribuido a recuperar la paz, sino a reducir más el Estado de derecho y a mantener a la población bajo la amenaza de tres armas: la del crimen organizado, la de los crecientes cárteles y la de los elementos de seguridad coludidos con la delincuencia.
La activista añadió que la problemática tampoco cambiará, mientras la estrategia de seguridad implementada en el sexenio de Felipe Calderón y que ha tenido continuidad en la administración de Enrique Peña y Andrés Manuel López Obrador, no se modifique.
Hizo notar que todo el país es un “territorio caliente” donde hay innumerables casos de desapariciones e impunidad, debido a que se dejó crecer la impunidad.
Testimonios de familiares de las víctimas
En el encuentro, dieron su testimonio Griselda Inés Triana López, que habló del modo en que las familias y especial las mujeres han tenido que salir a buscar por sus propios medios y a remover la tierra para encontrar a sus familiares no localizados, y no sólo ello, sino a enfrentar “al monstruo de la impunidad”.
La viuda del periodista Javier Valdez, recalcó que es doloroso conocer esas historias, pero es necesario, frente a un Estado que ha dejado solas a las familias.
Por su parte, la señora Adela Alvarado Valdez, titular de la Fundación Mónica Alejandrina, en honor a su hija desaparecida hace 19 años, afirmó que la sociedad y autoridades tachan de “locas” a las rastreadoras, y reconoció que sí lo están, pero del dolor que no han podido sanar al no localizar a sus familiares, con o sin vida.
