Redacción
En unos días Macario prendió las redes sociales acumulando millones de vistas y un crecimiento exponencial de personas que lo siguen. A sus 23 años, Macario Martínez ha cautivado al público con su historia y con su música cargada de emotividad.
A finales de enero de 2025 compartió un video en TikTok, vestido con su uniforme de trabajador de limpia o barrendero de la Ciudad de México, promocionando su canción “Sueña lindo, corazón”. Su video se volvió viral y catapultó su carrera musical.
El pasado viernes ofreció un concierto gratuito junto con la estación de radio Reaktor y el Centro de Cultura Digital en la Estela de Luz, que reunió a cientos de personas, esencialmente jóvenes. Los medios de comunicación han acompañado la ola con múltiples entrevistas que hicieron resonar el fenómeno Macario que destaca por su autenticidad y la conexión emocional que ha logrado con el público, pero también por la democratización de los talentos.
Su historia refleja cómo las redes sociales pueden ser una plataforma poderosa para talentos independientes, permitiendo que personas de contextos humildes o no necesariamente conectados con el entorno de la industria musical alcancen reconocimiento masivo dentro de un sector esencialmente monopolizado por unos cuantos.
Su éxito ha vuelto a visibilizar la labor de las personas trabajadoras de limpieza, posicionando nuevamente la conversación sobre la importancia de su trabajo para la Ciudad, pero sobre todo sobre la necesidad de mejorar sus condiciones laborales precarias que afectan su bienestar y calidad de vida.
Sin que exista una cifra oficial certera, se estima que en la Ciudad de México aproximadamente 24 mil personas se dedican a labores de limpieza; entre ellas, alrededor de 14 mil cuentan con contrato, mientras que más de 10 mil operan como voluntarias, sin acceso a seguridad laboral, social, prestaciones laborales, e incluso sin herramientas adecuadas. El proyecto comunitario y documental “Lxs Rifadxs de la Basura”, o recientemente la película “Tratado de Invisibilidad”, dirigida por Luciana Kaplan han contribuido a dar visibilidad a historias de vida del mundo laboral de la limpieza, a la precariedad y los abusos que enfrentan diariamente.
Sin duda, su historia inspira a quienes sueñan con cambiar su vida a través de la creatividad, del arte y de la perseverancia. La ciudad y la ciudadanía demandan más espacios de impulso de talentos. La oferta ya está. La Secretaría de Cultura ha hecho varios esfuerzos al respecto, pero podría evaluar la posibilidad de detonar una estrategia anual, impulsando aún más espacios de creación y de visibilización de talentos en el espacio público y de movilidad como en el Metro. La iniciativa ciudadana Ciudad Nocturna promueve también la creación de una red de empleo temporal con artistas emergentes que pudieran reunirse alrededor de una cartelera anual activando espacios públicos locales claves.
Macario le rindió honor a su nombre que en griego “Makários”, significa “feliz”, “bienaventurado” o “afortunado”. En la tradición cristiana, el término se usaba para referirse a personas bendecidas por Dios y/o llevaban una vida virtuosa.
Macario “soñó lindo” y lo hizo realidad.