Redacción
China ejecutó a 11 miembros de la familia Ming, quienes fueron sentenciados en septiembre por varios delitos entre ellos homicidio, detención ilegal, fraude y operación de casas de juego por un tribunal de la provincia china de Zhejiang.
La familia presuntamente dirigía centros de estafa en Myanmar a lo largo de su frontera noreste, y gobernaban la ciudad de Laukkaing, transformando el pueblo en un centro de casinos y distritos rojos, según informan varios medios locales.
En el 2023 fueron detenidos y entregados a China por milicias étnicas que habían tomado el control de Laukkaing durante una escalada en su conflicto con el ejército de Myanmar.
Según el tribunal supremo de China, que desestimó sus apelaciones en noviembre, las operaciones de estafa y los centros de juego clandestinos de la mafia Ming generaron más de 10 mil millones de yuanes, unos mil 400 millones de dólares entre 2015 y 2023 y sus crímenes causaron la muerte de 14 chinos y heridas a muchos otros.
Con esto, China envía un mensaje a los posibles estafadores que, al parecer, han proliferado en Camboya y Laos.

