Redacción
Una investigación científica cuestiona una de las teorías más citadas sobre el papel de los glaciares antárticos en la regulación del clima.
Durante años se pensó que el derretimiento del hielo liberaba grandes cantidades de hierro en el océano Austral, lo que favorecería el crecimiento de algas microscópicas capaces de absorber dióxido de carbono de la atmósfera.
Sin embargo, un nuevo estudio liderado por científicos de Rutgers University–New Brunswick concluye que el agua de deshielo aporta mucho menos hierro del que se creía. El trabajo, publicado en la revista Communications Earth and Environment, se basa en mediciones directas realizadas en la plataforma de hielo Dotson, en el mar de Amundsen, en la Antártida occidental.
Para obtener los datos, los investigadores viajaron en 2022 a bordo del rompehielos estadounidense Nathaniel B. Palmer y recolectaron muestras de agua donde el océano entra y sale de las cavidades bajo el hielo.
El análisis reveló que el hierro procedente del deshielo representa solo cerca del 10 por ciento del hierro disuelto que sale de la cavidad.

