OPINIÓN
Del Plato a La Boca …
Omar Castrejón
Gilberto Herrera ve cómo se le cierra la puerta a la candidatura de Morena al gobierno de Querétaro mientras Santiago Nieto se posiciona, y ha optado por el camino más peligroso: radicalizarse.
Hoy mueve a su gente en la Sierra para desestabilizar municipios. En Peñamiller atacan a la alcaldesa Ana Karen Jiménez con el discurso de la inseguridad, cuando muchos de esos problemas los provocan los mismos grupos que hoy se dicen indignados.
El conflicto estalla tras la destitución de una delegada ligada a su grupo, señalada por extorsionar comerciantes. En lugar de defender la legalidad, convierten el caso en arma política.
Con la ayuda del diputado Eric Silva, ahora amenazan con un juicio político. El cinismo en su máxima expresión.
Gilberto Herrera cree que incendiando y polarizando se fortalecerá, pero en Querétaro está claro: la sociedad lo rechaza. Su desesperación no lo impulsa, lo exhibe, y sigue dinamitando lo que le queda de carrera política.

