Redacción
Aunque José Luis Ramírez Ramírez, considerado el constructor del Archivo Técnico de la Coordinación Nacional de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), denunció desde 2019 la extracción de expedientes resguardados en dicho acervo.
Las autoridades responsables no han reconocido los faltantes ni han levantado algún registro oficial que consigne su ausencia o pérdida.
Así lo confirma una serie de documentos obtenidos por Excélsior en los que José Luis Ramírez, conocido como Don Pepe, fallecido en noviembre de 2020, le informó a Diego Prieto, titular del INAH, y a la secretaria técnica Aida Castilleja González, las afectaciones que privan en dicho acervo histórico, el cual hoy está ubicado en Avenida Revolución 1900 y supuestamente será trasladado al Museo Nacional de Antropología, en septiembre próximo, como afirmó Diego Prieto el pasado 8 de junio.
Además, indica que solicitó al arqueólogo Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador Nacional de Arqueología, levantar el acta correspondiente por los expedientes extraviados y “resolver la situación del acoso laboral del que estoy siendo objeto”.
Uno de los documentos obtenidos especifica que se descubrió “la pérdida de expedientes relacionados con deslindes e investigaciones en zonas arqueológicas, (de) investigadores y otros temas”.
Y asevera que, de acuerdo con el rastreo realizado, dentro del acervo se detectó, desde 2013, la falta de 71 expedientes, aunque el número se incrementó a 78 folios en 2014.
Dicho informe también explica que, ante la notificación de la pérdida de los documentos, Beatriz Adriana Espíndola Serna, jefa del departamento del Archivo Técnico, “fue omisa en no levantar un acta administrativa para los efectos y responsabilidad a quien corresponda” y, hasta donde se tiene noticia, “no ha sido levantada dicha acta por ninguna autoridad de la Coordinación Nacional de Arqueología del INAH”.
Además, el experto observó errores en la base de datos y un inadecuado registro de la documentación, lo cual impide la localización eficaz de documentos dentro del acervo, ya sea para su consulta directa o cuando ésta es solicitada por Transparencia.
Y advirtió sobre “la contratación continua de personal pésimamente seleccionado”, lo cual calificó como “sumamente dañino para el archivo, ya que nunca terminan las labores que les fueron encomendadas”, lo que ha propiciado que no exista un avance sustancial en el procesamiento y conservación de la documentación que existe dentro del acervo.