Redacción
Los cuatro carriles de la carretera federal 57, a la altura de Cuesta China, quedaron habilitados desde hace aproximadamente dos semanas, luego de concluir los trabajos de modernización con concreto hidráulico que durante meses complicaron la circulación en uno de los principales accesos a la capital queretana.
La reapertura permitió recuperar la circulación por la totalidad de los carriles en este tramo, donde las obras ocasionaron reducciones viales y mayores tiempos de traslado para los automovilistas que entran y salen de la ciudad.
Sin embargo, todavía queda pendiente la construcción de una rampa de frenado de emergencia, proyecto previsto para reforzar la seguridad vial y que, de acuerdo con los plazos anunciados por autoridades federales y municipales, podría comenzar a principios de 2027.
Respecto al financiamiento, el alcalde de Querétaro, Felifer Macías, manifestó en julio pasado la disposición de su administración para aportar hasta el 50 por ciento del costo de la infraestructura. No obstante, en declaraciones posteriores señaló que se trata de una obra de competencia federal y reiteró la disposición del municipio para colaborar con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
Hasta ahora, no se ha precisado públicamente si la participación económica municipal quedó formalizada ni cuál sería el monto definitivo de su aportación. Por su parte, autoridades federales han señalado que el proyecto contempla recursos de Banobras y la participación de Caminos y Puentes Federales (CAPUFE), aunque la distribución final de los recursos deberá confirmarse.
La inversión estimada ha variado en los anuncios públicos: inicialmente se manejaron cifras de entre 160 y 200 millones de pesos, mientras que posteriormente se mencionó un costo global de hasta 250 millones de pesos.
Con los cuatro carriles ya en operación, la atención se centra ahora en la rampa de frenado, una infraestructura que permanece pendiente y cuyo inicio se proyecta para los primeros meses de 2027. El reto será precisar el esquema financiero y cumplir los plazos anunciados para concretar la obra.

