Redacción
El presidente estadounidense, Donald Trump, presumió este martes, durante un mitin en Texas, el arancel de 25% que impuso el año pasado a los autos importados de México.
“En el caso de México: ellos fabricaban automóviles utilizando mano de obra muy barata. Así son las cosas, y luego los vendían en nuestro país sin pagar aranceles”, dijo Trump durante el evento en Lubbock, en apoyo de los candidatos republicanos que contenderán en las elecciones de medio término del 3 de noviembre.
“Todas nuestras empresas automotrices estaban quebrando. Pero eso ya no sucede. Ahora, todas se están marchando de México para instalarse aquí, porque, de lo contrario, tendrían que pagar un arancel de entre el 25 y el 50%. ¡Todas están viniendo aquí!”, dijo Trump, quien en su momento alegó razones de seguridad nacional, bajo la Ley de Expansión de Comercio, para imponer esa tarifa.
Trump festejó de nueva cuenta la decisión de la automotriz japonesa Toyota de trasladar de México a San Antonio, Texas, la producción de su camioneta Tacoma.
“Toyota está invirtiendo 3 mil 600 millones de dólares para trasladar su producción de México a Texas. Un cambio importante, ¿verdad? ¿Y saben por qué? Porque les dejé claro a todos: ¡No pueden fabricar sus automóviles en México o Canadá y traerlos de vuelta sin pagar aranceles ni otros cargos!”, aseguró el mandatario.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum está negociando para lograr una reducción a los aranceles a los autos, pero también al acero y aluminio, sobre los que pesa un gravamen de 50%.
Este mismo martes el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, reconoció que es poco probable que las elecciones legislativas del 3 de noviembre en Estados Unidos provoquen un cambio rápido en la política arancelaria de Washington.
“La política esencial de Estados Unidos que estoy viendo no es factible o no es de esperarse que cambie drásticamente de un día al otro”, dijo Ebrard a la prensa tras la firma de un convenio con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Recordó que los aranceles “ya generan ingresos” muy importantes a Estados Unidos. “Entonces, suponer que va a cambiar eso rápidamente porque haya un cambio en el equilibrio político, pues probablemente no es lo que cabe esperar”, añadió.
A decir de Ebrard, la negociación del acero y el aluminio podría dar resultados después de las elecciones, aunque no se comprometió con una fecha. “Es un trabajo de perseverancia y, bueno, vamos a ver los resultados en los próximos días o semanas”, señaló el funcionario, quien encabeza el diálogo en el marco de la revisión del T-MEC.

