Redacción
La investigación sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa tomó un giro, al enfocar las indagatorias en más de 20 bolsas con restos humanos y un crematorio clandestino, ubicado en una funeraria de Iguala, Guerrero, que no fueron integrados formalmente en las pesquisas de gobiernos anteriores.
Actualmente, peritos realizan estudios de laboratorio para probar científicamente si corresponden a los normalistas desaparecidos, informó hoy el periódico La Jornada.
Las piezas óseas bajo análisis son conocidas como “petrosas” debido a la dureza extrema que adquirieron tras ser expuestas a altas temperaturas durante su incineración. Estos fragmentos forman parte de un conjunto amplio de restos localizados en el basurero de Cocula, el río San Joaquín y áreas de la funeraria El Ángel en Iguala.
La primera bolsa con restos fue ubicada desde 2014 en el basurero de Cocula y permaneció resguardada por años en el crematorio clandestino anexo a la funeraria sin que se profundizara en su estudio.
Actualmente, la veintena de bolsas recuperadas es examinada de manera rigurosa, sin que hasta el momento existan resultados definitivos que confirmen la identidad de los restos.
¿Qué rol cumple el crematorio clandestino de la funeraria El Ángel en Iguala?
La funeraria El Ángel se convirtió en el punto estratégico de las nuevas líneas de investigación trazadas por las autoridades federales. Dicho establecimiento contaba con la concesión del Servicio Médico Forense (Semefo) desde 2011, año en que inició la administración del exgobernador Ángel Aguirre Rivero en Guerrero.
El inmueble poseía tres hornos crematorios, de los cuales uno operaba de manera clandestina y sin registro oficial. Debido a la sospecha de que aún existan más bolsas “petrosas” enterradas en el predio, los peritos consideran indispensable intensificar la búsqueda en cada metro de la funeraria.
¿Por qué el GIEI y las autoridades anteriores desestimaron estas pruebas?
Durante las etapas previas de la investigación, las bolsas con fragmentos humanos estuvieron a disposición de indagadores del PRI y Morena, del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y organizaciones civiles, sin embargo, el material fue desestimado ante la postura de no aportar elementos que pudieran respaldar la versión oficial conocida como la “verdad histórica”, asegura la nota firmada por el reportero Miguel Ángel Velazquez.
De acuerdo con testimonios de familiares, los representantes de los padres optaron por no solicitar mayores datos sobre el contenido de las bolsas. Asimismo, aunque en 2014 se pidió que la primera bolsa fuera revisada por peritos extranjeros, hasta la fecha no se han emitido resultados sobre esas diligencias.
¿Cuál es el panorama a casi 12 años de la desaparición de los 43 normalistas?
A casi 12 años de los hechos ocurridos la noche del 26 al 27 de septiembre, los investigadores señalan que las omisiones del pasado dificultan precisar el paradero exacto de los 43 estudiantes. No obstante, los equipos de la FGR continúan los trabajos de campo y los análisis de laboratorio para esclarecer las responsabilidades penales de quienes participaron en la invisibilización de las pruebas.

