Redacción
Para millones de espectadores siempre será el doctor Alan Grant, el paleontólogo que contempló con asombro a los dinosaurios de Jurassic Park. Sin embargo, la trayectoria de Sam Neill, fallecido a los 78 años, construyó un legado mucho más amplio: más de cinco décadas dedicadas al cine y la televisión, con personajes que transitaron entre el drama, el terror, la ciencia ficción, la comedia y las grandes producciones de Hollywood.
El actor murió el pasado 13 de julio en Sídney, acompañado por su familia. Su representante informó posteriormente que la causa fue una neumonía, después de años de tratamientos que debilitaron su sistema inmunológico, pese a que recientemente había logrado superar un linfoma angioinmunoblástico de células T mediante una terapia experimental.
Nacido en Irlanda del Norte en 1947 y criado desde niño en Nueva Zelanda, Neill comenzó su carrera en producciones de su país antes de abrirse paso en el cine australiano. Su trabajo en Sleeping Dogs y My Brilliant Career lo colocó en el radar internacional, mientras que películas como Possession, Dead Calm y The Hunt for Red October confirmaron su capacidad para interpretar personajes complejos y moverse entre géneros muy distintos. Su consagración llegó en 1993 con dos películas opuestas que mostraron la amplitud de su talento.
En Jurassic Park, de Steven Spielberg, interpretó al doctor Alan Grant, personaje que lo convirtió en una figura de la cultura popular y que retomó en Jurassic Park III y Jurassic World: Dominion. Ese mismo año apareció en The Piano, de Jane Campion, en un papel oscuro y dramático que reafirmó su prestigio como actor. Neill nunca quedó encerrado en una sola franquicia.
Participó en títulos de culto como In the Mouth of Madness y Event Horizon, en producciones familiares como Peter Rabbit, en la comedia neozelandesa Hunt for the Wilderpeople y en series como Peaky Blinders, donde dio vida al severo inspector Chester Campbell.
Su filmografía superó los 150 créditos y combinó constantemente proyectos comerciales con propuestas independientes. Su influencia también se extendió fuera de los sets. El actor desarrolló la vinícola Two Paddocks en Nueva Zelanda, respaldó causas ambientales y se convirtió en una figura cercana para las comunidades rurales de Central Otago, donde era recordado no como una celebridad distante, sino como un vecino discreto, generoso y comprometido con la región.
Durante sus últimos años habló públicamente de su enfermedad y publicó el libro autobiográfico Did I Ever Tell You This?, escrito tras recibir el diagnóstico de cáncer. Lejos de convertirlo en una despedida solemne, mantuvo el humor y la modestia que caracterizaron su vida pública. El reconocimiento a su trayectoria llegó también desde su país adoptivo.
Fue nombrado caballero en 2022 por sus servicios a la actuación, después de décadas representando al cine de Nueva Zelanda y Australia en la industria internacional. Tras su fallecimiento, actores y directores como Steven Spielberg, Laura Dern, Jeff Goldblum, Nicole Kidman y Russell Crowe destacaron su calidez, inteligencia, generosidad y sentido del humor.
Las reacciones coincidieron en recordar a un intérprete versátil, pero también a un hombre alejado de los excesos de la fama. Sam Neill todavía aparecerá de manera póstuma en varias producciones que filmó durante su último año, entre ellas Godzilla x Kong: Supernova.
Esos trabajos finales cerrarán una carrera marcada por la capacidad de pasar de los dinosaurios al cine de autor, de los villanos a los personajes entrañables, sin perder nunca la naturalidad que lo convirtió en uno de los actores más queridos de su generación.

