Redacción
Un desarrollador independiente japonés atraviesa una complicada situación financiera luego de que su banco decidiera bloquear las transferencias internacionales relacionadas con las ventas de su videojuego en Steam.
El estudio Mousou no Mayu denunció que el Banco Daishi Hokuetsu rechazó procesar los pagos provenientes de Estados Unidos correspondientes a las ventas de Hustle Battle: Card Gamers, un juego de rol y cartas distribuido por Kagura Games.
Según explicó el creador, la entidad bancaria argumentó que el contenido del videojuego era “problemático” debido a que algunos personajes aparentan ser menores de edad, pese a que la versión publicada en Steam fue modificada para cumplir las políticas de contenido de la plataforma y ser apta para todo público.
El conflicto comenzó cuando el banco detuvo las transferencias y posteriormente realizó cuestionamientos al desarrollador sobre la naturaleza del juego y el origen del dinero. Aunque el creador acudió personalmente a explicar que el título había sido censurado y adaptado conforme a las normas internacionales, la institución mantuvo su decisión tras una “revisión exhaustiva del contenido”.
La situación generó mayor preocupación luego de que el banco advirtiera que también podría dejar de aceptar pagos provenientes de plataformas japonesas en el futuro, dando al desarrollador un plazo aproximado de dos meses para mover sus recursos financieros a otra entidad bancaria.
El caso ha provocado debate dentro de la comunidad de desarrolladores independientes en Japón, especialmente porque no sería un hecho aislado. Recientemente, el estudio Ren reportó un problema similar, donde un banco bloqueó operaciones alegando supuestos riesgos relacionados con el contenido de sus juegos.
Diversos creadores y figuras públicas han criticado que las instituciones financieras adopten criterios subjetivos o morales para decidir qué tipo de proyectos pueden recibir pagos legítimos, particularmente cuando los productos cumplen con las leyes y regulaciones vigentes.
La controversia también reavivó el debate sobre la necesidad de establecer regulaciones de “banca justa” en Japón, similares a iniciativas recientes impulsadas en Estados Unidos, con el objetivo de impedir que los bancos restrinjan el acceso financiero a trabajadores y artistas por motivos relacionados con el contenido de sus obras.

