• La propuesta no se opone a estos como expresión personal, sino a su aplicación en niñas, niños y adolescentes, quienes podrán ejercer decisiones libres e informadas al alcanzar la madurez.
Redacción
Con el objetivo de prevenir riesgos a la salud y al bienestar integral de personas menores de edad, la Facultad de Derecho (FDe) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y la Fundación “Siempre Habrá un Milagro” presentaron una reforma a la Ley General de Salud, que plantea prohibir la realización de tatuajes en niñas, niños y adolescentes, medida que ya fue promovida ante el Senado de la República.
El director de la FDe, Dr. Edgar Pérez González, explicó que, si bien la legislación vigente contempla restricciones, aún permite excepciones con el consentimiento de madres y padres de familia, lo que abre la posibilidad de que estas prácticas se realicen pese a los peligros que implican. Detalló que el postulado busca eliminar cualquier margen de autorización y establecer reglas claras para proteger a las personas menores de edad, al considerar posibles perjuicios que van desde infecciones y reacciones alérgicas hasta consecuencias a largo plazo en la salud física y mental.
El también investigador y miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) Nivel Candidato indicó que el planteamiento prevé regular esta actividad mediante la obligación de que los establecimientos soliciten, sin excepción, una identificación oficial que acredite la mayoría de edad de aquellos que requieran el servicio. Subrayó que la proposición no se opone a los tatuajes como expresión personal, sino a su aplicación en menores de edad, quienes podrán ejercer decisiones libres e informadas una vez que alcancen la madurez legal correspondiente.
Afirmó que la universidad pública tiene la responsabilidad de analizar los problemas sociales y proponer soluciones a partir del conocimiento académico, por lo que se trabaja para que otras facultades se integren a este proyecto de investigación con un enfoque multidisciplinario; pueda dar como resultado, la protección de las personas menores de edad.
Finalmente, precisó que —en temas de salud pública— el incremento de tatuajes en niñas, niños y adolescentes se ha asociado con una mayor exposición a riesgos sanitarios, especialmente cuando los procedimientos no cumplen con normas estrictas de higiene, además de probables impactos emocionales derivados de elecciones irreversibles a edades tempranas. De acuerdo con estudios internacionales, esta práctica es frecuente entre estudiantes de 12 a 18 años, donde alrededor del ocho por ciento reportó tener al menos un tatuaje.

